La diversidad siempre ha existido en la escuela porque concurren sujetos con
diversas historias, prácticas, estilos de vida, forma de apropiarse de
conocimientos culturales, etc. Todos los/as alumnos/as son distintos, algunos
necesitarán adaptaciones para poder adquirir dichos conocimientos pero siempre
en el contexto general de nuestra práctica, nunca aislados con ideas de mejorar
algún aspecto de la educación sin el valor social que debe tener.
Los/as alumnos/as con necesidades educativas especiales
(NEE), deben estar abiertos al aprendizaje junto a otros/as compañeros/as, sin
sentirse inferiores y haciendo ver que ellos/as tienen cosas que ofrecer.
Los docentes, deben de aprender a entrar en el mundo de
los discapacitados y profundizar acerca de las minusvalías, conociendo en su
propia piel cómo se sienten los/as alumnos/as con estas características cuando
se enfrenta a la práctica de actividades físicas.Plantear actividades teórico- prácticas sobre deportes
adaptados como el atletismo para ciegos, son un punto de unión en el que además
se trabaja la integración en la escuela y en la sociedad.
La discapacidad auditiva se puede definir como aquel trastorno sensorial
caracterizado por la pérdida de la capacidad de percepción de las formas
acústicas, producida ya sea por una alteración del órgano de la audición o bien
de la vía auditiva. (Ríos, 2001). La deficiencia auditiva no ocasiona
necesariamente retrasos en el desarrollo de las capacidades motrices, aunque
algunos autores señalan que son frecuentes las dificultades en el equilibrio y
coordinación general, aduciendo entre otras como posibles explicaciones para
ello: defectos vestibulares, neurológicos, la privación del sonido como
incentivo y guía del movimiento, la ausencia de relación verbal con el
movimiento y la sobreprotección de los padres.

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